¡La Gran Mudanza ya está a menos de 48 horas! Mi ausencia en el mundo de los blogs se puede explicar fácilmente (aunque seguramente no es necesaria una explicación), dado que en las últimas semanas tuvimos nuestro primer mercadillo en casa (como “venta de garaje” en los EE.UU.), salimos del apartamento en el que vivimos por más de 4 años, vinimos a quedarnos con mis padres durante 6 semanas, y empacamos catorce maletas de 23 kilos. Sí, son muchas maletas, pero teniendo en cuenta que contienen básicamente todas nuestras pertinencias materiales como familia, realmente no es tanto.
Sin embargo, es muy bueno por un lado estar en una etapa de “volver a lo básico” y la simplicidad que conlleva. Claro que cuando lleguemos a Chile tendremos que comprar cosas básicas como muebles y electrodomésticos que obviamente necesitaremos para preparar nuestra casa. Pero es divertido pensar en empezar de nuevo, ¡comenzando una nueva aventura!
Y me gustaría pensar en esto como un nuevo comienzo, no sólo en términos de muebles, sino más que eso en cuanto a la familia: el apoyo que le puedo mostrar a mi marido, los métodos que usaré para enseñar a nuestros hijos, las actividades que haremos todos juntos, o las formas en que yo personalmente usaré mi tiempo. No quiero simplemente " hacer" ciertas cosas porque son normales o fáciles de excusar como esposa, madre, ama de casa...
Tuve una muy buena experiencia de desafío personal hace un par de meses, en la que pasé 30 días desconectada de Facebook, blogs y otros sitios web (muchas veces divertidos, educativos, o inspiradores, pero no esenciales). Esa decisión de desconectarme durante un mes me vino fenomenal, ya que dos días después de comenzar ese ayuno del Internet, mis padres nos preguntaron si nos gustaría ahorrar en alquiler nuestro último mes aquí y vivir con ellos. Así que, pasamos ese mes completo empacando y mudándonos antes de lo planificado originalmente, y fue muy bueno que yo ya me había comprometido a no pasar tiempo en el Internet y así no me estuve distrayendo con eso en medio de toda la locura de esos 30 días.
Obviamente ya estoy conectada de nuevo, pero estoy haciendo un esfuerzo muy consciente de usar el tiempo de forma más sabia: evitando estar tan metida en lo que estoy leyendo en el Internet que no pueda escuchar a mis hijos o dejar que pasen largos ratos en cosas que realmente son secundarias cuando hay muchas otras cosas que podría y debería hacer. Otra vez, conectarse al Internet, revisar Facebook o leer blogs, no son cosas malas, pero pueden llegar a controlarme cuando de forma subconsciente hago que sean prioridades.
Sé que no hay que esperar hasta hacer una mudanza transatlántica para poder usar mejor el tiempo y la energía, y por el otro lado cruzando el océano no garantiza que de repente usaré de forma más sabia el tiempo tampoco (como también dije antes del mes de desconexión). Pero estoy emocionada por las nuevas oportunidades de crecimiento que esta transición traerá, ¡sobre todo el poder educar en una casa con patio y espacio para jugar y aprender de formas prácticas! No soy ingenua y sé que habrá muchos desafíos, pero confío en que será un buen cambio en este punto de nuestras vidas como pareja y como familia. Estoy muy emocionada de poder ver a mi marido en un trabajo nuevo en el que creo que le va a ir muy bien, y sé que Dios continuará bendiciendo a nuestra familia de maneras nuevas y divertidas.
Así que, por ahora: Adiós, Norte de África… ¡Próxima parada, Chile!