Computadores/ordenadores,
celulares/móviles, i-pads, tablets, etc.: dispositivos electrónicos que nos
permiten comunicarnos instantáneamente con gente en cualquier parte del mundo,
mientras logramos ignorar o al menos no dar toda nuestra atención genuina a las
personas que están físicamente con nosotros.
Observa que dije “nos permiten”. Es decir, no es que la tecnología nos obligue a ser antisociales o mal educados, pero es muy fácil entregarse y cruzar esa línea. Lo ridículo es que nos quejamos de que nuestros hijos (o los niños en general de hoy en día) no hacen caso, no prestan atención, tal vez tengan con TDAH porque están constantemente distraídos, pero no es que estemos mostrándoles un gran ejemplo sobre el valor de estar presentes en el momento, entregando toda nuestra atención a lo que esté sucediendo a nuestro alrededor y respondiendo enfocadamente en aquellos con los que estemos interactuando en nuestro entorno físico. Hipócritas. O tal vez sea sólo yo la que a veces le da un mal ejemplo de esto a mis hijos.
Hace casi un año, escribí acerca de desconectarme de la tecnología y mi reto fue hacerlo durante un mes completo, lo cual estuvo genial. Pero eso ya pasó y ahora tengo una buena excusa del por qué con frecuencia estoy en esta posición que parece ser hipócrita: soy capaz de leer y mirar cosas en las redes sociales y aún así escuchar lo que mis niños están haciendo y contándome. Bueno, al menos la mayor parte del tiempo logro hacer ambas cosas bien... a menos que me meta mucho en lo que estoy leyendo o viendo. Pero de verdad, incluso cuando logro hacer ambas cosas bien (estar conectada en las redes sociales y prestarle atención a mis hijos), ¿cómo lo sabrán mis hijos? ¿Cómo puedo explicarles que aunque yo a veces les responda mientras reviso cosas en mi computador sin mirarles, cuando llegue el momento y yo les pida a ellos que me respondan sobre algo tienen que dejar de hacer lo que estén haciendo (hablar, ver una película, jugar) y darme toda su atención, mirarme a los ojos para asegurar que estén escuchando y que me entiendan? Eso es un doble estándar enorme.
Una solución sería decir que ellos no tienen que dejar de hacer lo que están haciendo para mirarme y responder. Es decir, yo no lo hago siempre así que, ¿por qué tienen que hacerlo ellos? Pero supongo que eso podría conllevar a una crianza de niños maleducados que no muestran cortesía a sus compañeros en interacciones sociales, y mucho menos respeto por las figuras de autoridad. Y probablemente tampoco ayudaría a aumentar su período de atención, especialmente en cosas que tal vez no parezcan tan emocionantes ni interesantes, pero que son realmente necesarios.
Observa que dije “nos permiten”. Es decir, no es que la tecnología nos obligue a ser antisociales o mal educados, pero es muy fácil entregarse y cruzar esa línea. Lo ridículo es que nos quejamos de que nuestros hijos (o los niños en general de hoy en día) no hacen caso, no prestan atención, tal vez tengan con TDAH porque están constantemente distraídos, pero no es que estemos mostrándoles un gran ejemplo sobre el valor de estar presentes en el momento, entregando toda nuestra atención a lo que esté sucediendo a nuestro alrededor y respondiendo enfocadamente en aquellos con los que estemos interactuando en nuestro entorno físico. Hipócritas. O tal vez sea sólo yo la que a veces le da un mal ejemplo de esto a mis hijos.
Hace casi un año, escribí acerca de desconectarme de la tecnología y mi reto fue hacerlo durante un mes completo, lo cual estuvo genial. Pero eso ya pasó y ahora tengo una buena excusa del por qué con frecuencia estoy en esta posición que parece ser hipócrita: soy capaz de leer y mirar cosas en las redes sociales y aún así escuchar lo que mis niños están haciendo y contándome. Bueno, al menos la mayor parte del tiempo logro hacer ambas cosas bien... a menos que me meta mucho en lo que estoy leyendo o viendo. Pero de verdad, incluso cuando logro hacer ambas cosas bien (estar conectada en las redes sociales y prestarle atención a mis hijos), ¿cómo lo sabrán mis hijos? ¿Cómo puedo explicarles que aunque yo a veces les responda mientras reviso cosas en mi computador sin mirarles, cuando llegue el momento y yo les pida a ellos que me respondan sobre algo tienen que dejar de hacer lo que estén haciendo (hablar, ver una película, jugar) y darme toda su atención, mirarme a los ojos para asegurar que estén escuchando y que me entiendan? Eso es un doble estándar enorme.
Una solución sería decir que ellos no tienen que dejar de hacer lo que están haciendo para mirarme y responder. Es decir, yo no lo hago siempre así que, ¿por qué tienen que hacerlo ellos? Pero supongo que eso podría conllevar a una crianza de niños maleducados que no muestran cortesía a sus compañeros en interacciones sociales, y mucho menos respeto por las figuras de autoridad. Y probablemente tampoco ayudaría a aumentar su período de atención, especialmente en cosas que tal vez no parezcan tan emocionantes ni interesantes, pero que son realmente necesarios.
Otra
opción sería simplemente dejar
a un lado el dispositivo tecnológico cada vez que mis hijos me hablen o necesiten
que interactúe o intervenga en una situación. Pero eso es lo que he estado tratando de hacer estos últimos meses y no me ha
resultado de manera constante. A veces sí que lo hago
bien. Otras veces
estoy tan metida en lo que estoy haciendo en el Internet que
tardo un rato en dejarlo totalmente y
prestar atención. Otras veces, me frustro con ellos por haberme interrumpido.
Y otras veces, a pesar de dejar
inmediatamente la tecnología y no estar frustrada con ellos, sigo pensando en
lo que leí o vi en
las redes sociales por un buen tiempo después, en lugar de prestarle
toda mi atención a lo que mis
hijos me están mostrando, contando o preguntando.
Así que, creo que es obvio que ninguna de esas dos opciones es muy buena, al menos en mi caso. Pero como de verdad no quiero seguir con este sistema hipócrita que he estado usando, la única solución real que veo es limitar mi tiempo en las redes sociales y correos electrónicos para momentos en los que mis niños estén completamente ocupados en algo que no requiera mi intervención o atención o arbitraje, cuya situación más realista será cuando estén durmiendo. Al mismo tiempo reconozco que puede haber ocasiones en las que realmente necesito responder a algo urgentemente en el Internet, pero en esos casos poco frecuentes supongo que simplemente podría avisarles a los niños que estaré en el computador contestando algo muy importante durante 15 minutos (o el tiempo necesario) y de esa forma tanto ellos como yo podremos ver que estoy poniendo un plazo de tiempo y que ésta es la excepción y no la regla.
Algo que no estoy diciendo con esto es que yo debería estar pasando cada momento que estén despiertos con ellos, involucrada de forma activa en lo que estén haciendo. Creo que ellos necesitan su espacio y tiempo creativo para estar con sus hermanos o simplemente cada uno en su propia actividad, y también creo que es importante que ellos vean que yo también necesito mi espacio y tengo otras cosas que hacer. Pero hay una diferencia entre no estar involucrada pero seguir siendo capaz de responder, donde pueden ver claramente la tarea que en ese momento tiene mi atención y el por qué es necesario (por ejemplo: “lo siento, no puedo ir ahora porque estoy limpiando, haciendo ejercicio, cocinando, etc., pero haré algo con ustedes en un rato cuando termine.”) y por el otro lado sólo estando parcialmente involucrada y ‘atenta’, no realmente prestando atención y sin que puedan ver el por qué estoy tan ocupada, sólo ven que este dispositivo electrónico a veces recibe más atención concentrada de mí de lo que reciben ellos.
Por lo tanto, ya tomé la decisión: se limita la conexión a las redes sociales a tiempos en los que no tenga que estar supervisando a mis hijos, ¡con efecto inmediato! Tal vez incluso lo llevaré al punto de aplicarlo no sólo cuando esté con mis hijos, sino también a los ratos que estoy con mi marido, o con otros miembros de la familia extendida o amigos... Quizás yo sea la única que no revise su celular o computador durante esas interacciones, pero bueno, ¡alguien tiene que ser la rara que empieza las nuevas modas y además podría llegar a ser algo divertido! ;)
Bueno, estoy pensando que con este cambio seguramente mi nivel de estrés se reducirá, mi capacidad de atención incrementará, lograré hacer más cosas en la casa, y aún en el caso de que ninguno de esos suceda, por lo menos estaré poniendo un mejor ejemplo para mis niños con el comportamiento que deberían tener ellos también. Y seguro que igual encontraré ratos en otros momentos del día para conectarme y estar al tanto de las vidas de muchos en las redes sociales (jejeje).
Así que, ¿hay alguna otra mamá (o es más, cualquier otra persona, ¡sea o no sea madre!) que quiera unirse a este desafío de mantenerse fuera del mundo virtual cuando hayan personas a nuestro alrededor con las que deberíamos estar realmente y totalmente conectando en este momento? Cuantos más se animen, ¡mejor!