Cuando salí a comprar hace unos días, me sorprendió ver que estaban cambiando toda la distribución del supermercado. Menos mal que fui en un horario cuando había poca gente, porque los pocos que estuvimos ahí andábamos súper confundidos, dando vueltas, buscando las cosas en nuestras listas de compra en el nuevo desorden. Así que, con la inspiración de esa salida de compras (sí, pueden servir como inspiración las verduras congeladas), he aquí algunos pensamientos sobre los cambios, aplicados de forma personal:
·
No pierdas los estribos cuando los cambios produzcan desorden y líos,
porque muchas veces son así las cosas. ¡Respira
profundo, tómatelo con calma y a trabajar!
·
No pierdas la esperanza con alguien que aún no ha averiguado cómo reponer
sus estantes personales después de los últimos ajustes en su vida… No le eches en cara el desorden, sino sé un
amigo paciente que anima y se acerca con palabras amables, consejos prácticos y
la disposición de echar una mano.
·
No les digamos a los que queremos: “¡Nunca cambies! ¡Eres perfect@ tal y como eres!” El amor nunca debería depender de si cambian
o no, pero el amor real desea lo mejor para la otra persona, lo cual debería
involucrar crecimiento, porque seamos honestos, nadie es perfecto.
·
Si alguien aparenta tenerlo todo bajo control en la vida, quizás sea porque
se está quedando en la comodidad y seguridad en lugar de ver la necesidad de
crecer y ser desafiado de formas nuevas. Puede que todo esté limpio y ordenado
y que la vida sea más o menos predecible, pero se pierden muchas oportunidades
personales cuando hay no hay disposición de dejar la zona de comodidad.
·
Que los cambios puedan ser muy positivos y necesarios no significa que
deberíamos conformarnos con y aceptar cualquier cambio. Para realizar ajustes y siempre que se pueda,
primero deberíamos pensar bien las cosas y usar mucha sabiduría, especialmente
para evitar irnos al otro extremo en lugar de encontrar un terreno medio
saludable y equilibrado.
·
No le creas a la mentira que dice que necesitas cambiar y llegar a cierto
nivel de perfección antes de ser aceptad@ o de tener valor. Tu valor real y aceptación no provienen de lo
que puedas lograr sino de Aquel que te creó.
¡Y tienes un valor increíble para Él!
·
No uses ese valor que Dios te da como excusa para conformarte con la
comodidad o considerar que el crecimiento personal es innecesario…. Mejor, usa
ese amor sin condición como motivante para auto-examinarte honestamente, ver
tus fallos, reconocer malos hábitos y tomar pasos para seguir creciendo y
cambiando en esas áreas, no para ganarte el amor sino porque ya eres amad@.
·
Los cambios constantes y necesarios para seguir creciendo en esta vida
hacen que el camino hacia arriba cueste bastante y sea lioso a veces, pero por
lo que me dicen, ¡la vista desde la cima es espectacular y hace que valga
totalmente la pena todo el esfuerzo! :-)
