Friday, July 12, 2013

la vuelta al mundo en 100 días



No, no es un error: sé que son 80 días en el libro y la película, pero no en nuestro caso. Y no es que vayamos a tomarnos 100 días para recorrer todo el mundo tampoco. Lo que pasa es que nuestra familia se trasladará al otro lado del mundo en exactamente 100 días: ¡otro continente, otro hemisferio, otra cultura...!

Llevamos años ya con problemas financieros y hemos aguantado todo el tiempo que pudimos.  Pero la realidad es que sencillamente no alcanzamos fin de mes y nuestra deuda crece continuamente, así que finalmente tuvimos que tomar la decisión de irnos a Chile, el país de origen de mi marido.

No se preocupen: tenemos una casa allí, mi marido ya tiene un nuevo puesto de trabajo con su organización en esta transición y sabemos que habrá personas que nos ayudarán por ambos lados con la mudanza.

Pero sigue siendo duro. He vivido en esta parte del mundo desde que tenía 4 años y mi marido ha estado aquí desde hace 10 años. Ambos hemos viajado mucho y hemos visto muchas partes diferentes del mundo, pero nuestra vida juntos como una pareja, con nuestros hijos, con amistades como familia en nuestra comunidad, es aquí y ha sido así desde hace mucho tiempo.

Y no me malinterpreten: No es que esté triste por tener que dejar la comodidad (ya que seguramente estemos más cómodos en Chile en muchos sentidos) ni la familiaridad (porque conozco algo de Chile de viajes pasados y además me gustan las nuevas aventuras). Lo difícil es pensar en dejar a tantas personas de aquí que nos importan mucho; lo duro siempre fue pensar en dejar a la gente.  Sé que hoy en día con la tecnología a veces incluso se pasa más tiempo en comunicación con gente en otro continente que con los propios vecinos... pero hablar por Skype, Facebook o correo electrónico no es lo mismo que poder conversar cara a cara, abrazarse, comer juntos, etc.  El no tener ese contacto físico va a ser difícil.

Hace nueve años, estaba saliendo de esta ciudad en el ferry, sin saber si algún día volvería, pero mientras veía alejarse el lugar en el que había crecido, sentí claramente que Dios me daba paz y me confirmaba que volvería pronto. Y así fue: tres meses más tarde regresé para vivir en esta misma ciudad que ha continuado siendo mi casa por otros diez años.

Sin embargo, esta vez es diferente porque no he sentido ninguna confirmación por parte de Dios de que pronto estaremos de vuelta.  Pero, lo que no ha cambiado en esta ocasión es la paz de Dios que vuelve a llenar nuestras vidas. A veces me siento tan débil, a veces la incertidumbre del futuro es tan frustrante, a veces siento que ‘necesito’ saber lo que estaremos haciendo dentro de un año para que podamos planificar nuestro futuro como familia...  Pero en esos momentos, la Palabra de Dios me trae paz:

• Dios dice: «Te basta con mi gracia, pues mi poder se perfecciona en la debilidad» (2 Corintios 12:9).
«Por nada estéis angustiados, sino sean conocidas vuestras peticiones delante de Dios en toda oración y ruego, con acción de gracias.  Y la paz de Dios, que sobrepasa todo entendimiento, guardará vuestros corazones y vuestros pensamientos en Cristo Jesús» (Filipenses 4:6-7).
«Sabemos, además, que a los que aman a Dios, todas las cosas los ayudan a bien, esto es, a los que conforme a su propósito son llamados» (Romanos 8:28).
 
Dios siempre nos ha guiado y cuidado en el pasado, sigue guiando y dirigiéndonos en el presente, y no tengo ninguna duda de que seguirá guiando y cuidándonos en el futuro. Y no es que yo crea eso porque sea fácil de creer, sino porque es la verdad.  Y esa verdad hace que mi marido y yo podamos ser libres de la ansiedad, la frustración y el miedo que las incertidumbres de la vida (como esta transición) pueden producir.  Podemos seguir hacia adelante, haciendo lo que tenemos que hacer, sabiendo que Dios tiene el control.

Por eso, al estar preparándonos para la mudanza, mi esperanza y oración es que nuestra vida en esta ciudad haya demostrado una manera diferente de vivir como individuos, como pareja y como familia.  Espero que los muchos amigos con los que hemos podido pasar muy buenos ratos en todos estos años no sólo nos vean como personas ‘buenas’ o ‘religiosas’, sino que de verdad hayan visto el amor y la verdad de Dios en nosotros y a través de nosotros.  No porque seamos perfectos, sino porque Dios es bueno y misericordioso, y su amor nos ha cambiado y sigue cambiándonos día a día. Y mi mayor esperanza es que cada uno de estos amigos llegue a un punto en sus vidas donde reconozcan que no lo pueden lograr por sí mismos, que la vida sin la gracia de Dios no está completa. Sólo al aceptar y aferrarse al amor y la verdad de Dios se podrá encontrar paz verdadera, gozo real y sentido eterno para la vida.

Aunque esta transición será muy difícil en muchos aspectos por lo que estamos dejando, ¡también estoy muy emocionada por lo que vendrá!  ¡Me emociona empezar una nueva aventura como familia, me alegra mucho poder estar cerca de los amigos y la familia en Chile, y estoy lista para visitar más lugares de ese hermoso país y conocer aún más a la cultura!  No será un cambio fácil, pero sé que será un cambio bueno porque Dios es bueno, ¡y por eso puedo decir que estoy muy emocionada!

Así que ahora comienza la cuenta atrás: 102, 101, 100…

1 comment:

  1. Hola Karissa:
    El Señor en su misericordia hace lo mejor para nosotros, me da un poco de pena que os marchéis pero el Señor es el que dirige nuestros pasos y es el que pone la senda por la que hay que pasar.
    Nosotros también estamos confiando en Dios que El abra las puertas para poder seguir en el ministerio, porque es difícil cuando te falta la economía.
    Que el Señor os bendiga mucho en el nuevo lugar donde vais y que fructifiquéis para Su Reino.
    Un beso, Toñi Brecia

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