Wednesday, January 1, 2014

¿confías en mí?



—Hijo, ¡preparémonos para salir! —le digo a mi niño de cuatro años.

¿A dónde vamos? —responde, con cara de preocupación.

—¿Sabes qué, mi niño? Sólo confía en mí y empieza a vestirte, ¿vale?

Comienza a moverse lentamente, considerando si prepararse o no para esta salida a quién-sabe-dónde.   

Mamá, ¿vamos al parque?

—Hijo…

No vamos de compras, ¿cierto?  

—Mi niño…

No iremos caminando, ¿verdad? ¿Podemos ir en el auto? ¿También vendrán Papá y mis hermanas?

A estas alturas su preocupación con los detalles ya lo ha detenido completamente y se le ha olvidado por completo que tenía que prepararse.      

—Hijo, ¿qué te pedí que hicieras? —le recuerdo. 

Que me preparara, que me vistiera —contesta mi pequeño.

—¿Confías en mí?

Sí.

—Ya, entonces confía en que te llevaré a algún lugar bueno y seguramente donde te divertirás, y no te preocupes por los detalles ahora mismo.  Sólo obedece y haz lo que te pido, ¿de acuerdo?

Sí, Mamá —responde, aunque veo en su cara que aún no está seguro de esto de prepararse para ir a un destino desconocido. 

No es la primera vez que hemos tenido este tipo de conversación, sobre ir a alguna parte o sobre recoger sus juguetes o sobre cuál es el plan para el día…  Aveces sí que le doy detalles de lo que haremos y otras veces no le molesta el no saber.  Pero con el nivel de energía que tiene hoy, sé que si le cuento ahora a qué parque iremos, la emoción no le permitirá enfocarse bien en vestirse y prepararse para salir. 

¡Ay!  ¿Por qué no puede confiar en mí, sabiendo que el destino de la salida y los detalles serán buenos, que yo sé qué le gusta y qué no, qué necesita y qué no, que sólo quiero bien para él?  

Al reflexionar sobre la frustración de convencer a un niño de cuatro años de que su madre tiene buenas intenciones y que se puede fiar de mí, escucho otra voz:

Hija, sígueme.

—¿A dónde, Dios?  

No tienes que conocer el destino ahora mismo, solo toma el siguiente paso de obediencia en esta situación específica. 

—Pero no puedo ver lo que hay más adelante por este camino…  Aún no he considerado cuidadosamente todos los pros y los contras, y como todos sabemos ¡eso es lo que hay que hacer para tomar una decisión responsable!  Tengo que analizar bien las cosas para asegurarme de que por este camino lograremos los resultados que necesitamos.

Kris, ¿qué te he pedido que hagas con tus hijos?

—Bueno, veamos: que los ame, que les enseñe en las formas que yo pueda según los talentos que me has dado, que los corrija y discipline en amor y constancia, que me divierta con ellos cada día…  

Vale, entonces…

—Claro, pero tantas veces no estoy al 100% segura de los métodos específicos que usamos, si estamos haciendo las cosas bien, si los niños están aprendiendo y desarrollándose de la forma que deberían…

Si el método elegido es o no el perfecto para tus hijos no es la raíz de tu problema ahora mismo.    

—Pues ¿cuál es el problema?
  
—Falta de confianza en Mí.  

—¿¿Qué??  ¡No!  ¡Confío completamente en Ti, con mi vida y la de mi familia, y eso te lo digo muy amenudo!

Sí, lo dices mucho, pero si de verdad lo crees, pues demuéstralo con tu vida, dejando tus preocupaciones en Mis manos cada momento del día en lugar de intentar encontrar la fórmula perfecta de crianza para tus hijos y el sistema de enseñanza infalible.   Deja de estresarte con resolver todos los detalles del futuro y usa esa energía para amarles hoy de la mejor forma que puedas, tanto si ellos reaccionan de la forma que deberían como si no, y aunque no logres cumplir todo lo que tengas en tu “lista” para el día.  Déjame los resultados a Mí. 

—Quiero poder confiar en Ti a ese nivel, de verdad que lo quiero… ¡Pero no sé cómo vivir cada día sin tener un plan, sin considerar las opciones y las consecuencias, sin tener metas y estrategias de cómo alcanzarlas!  

Hija mía, ninguna de esas cosas es mala de por si.  Yo te he creado como una pensadora.  Pero…

—¿Pero qué, Señor?

Si esos pensamientos y planes hacen que te estreses y desesperes, entonces no estás realmente confiando en Mí ni dejando en Mis manos los resultados.  Al igual que tu hijo de cuatro años, no te enfoques tanto en los detalles de lo que se viene que te distraigas del siguiente paso de obediencia que te pedí que tomaras.  Confía en que tengo planes buenos para ti y tu familia.

Así que, aquí está mi resolución personal para este año nuevo:
“Confía de todo corazón en el Señor
y no en tu propia inteligencia.
Ten presente al Señor en todo lo que hagas,
y él te llevará por el camino recto.” (Proverbios 3:5-6, DHH)

[Esto lo escribí en enero de 2013, antes de haber empezado este blog, así que quise compartirlo aquí para este Año Nuevo.]

do you trust me?



“Hey, Son, let’s get ready to go!” I tell my four-year-old.

“Where?” He answers, looking concerned.  

 “You know what, Buddy? Just trust me and start getting dressed, OK?”  He starts moving, slowly, considering preparing for this outing to who-knows-where.

“Mom, are we going to the park?”

“Son…”

“Not to the store, right?”

“Buddy…”

“We’re not going to walk, right? Can we go in the car? Are Daddy and my sisters coming too?”  By now his concern with the specifics has totally stopped him in his tracks and the process of actually getting ready has long been forgotten. 

“Son, what did I ask you to do?” I remind him.

“To get ready to go,” he answers.

“Do you trust me?”

“Yes.”

“OK, then trust that I will take you someplace good and probably fun, and you don’t have to worry now.  Just obey and do what I asked, OK?”

“OK, Mommy,” he answers, though I can see in his face that he’s still not sure about preparing to go to this unknown destination.

This is not the first time we’ve had this type of conversation, about going somewhere, about cleaning up, about what is next on the agenda for the day….  Sometimes I do give him specifics of what we’re doing and other times he’s fine with not knowing.  But I could tell that with the energy level he has today, if I had told him right away which park we were going to, the excitement would have taken away his focus even more from the getting-ready stage. 

Ugh!  Why can’t he just trust me that our destination and the details of our going-out will be good, that I know what he likes and doesn’t like, what he needs and doesn’t need, and that in the end I have his best in mind? 

As I ponder the frustration of convincing a four-year-old of my good intentions and trustworthiness as his mother, I hear a different voice:

“Kris, follow Me.” 

“Where to, God?”

“You don’t need to know the where right now, just take the next step of obedience in this specific situation.”

“But I don’t see what it looks like further down the road if I go this way… I haven’t carefully considered all the pros and cons yet…and we all know that’s the responsible thing to do, Lord!  I need to think things through well to make sure this way gets the results we need…”

“Kris, what have I asked you to do with your kids?”

“Um, let’s see: to love them, to teach them in the ways I am able according to how you’ve gifted me, to correct and discipline them in love and consistency, to enjoy each day with them…”

“OK then…”

“Right, but so many times I’m not sure about the specific methods we’re using, if we’re doing things OK, if the kids are learning and growing the way they should be…”

“Whether the method chosen is the perfect one for your kids isn’t the root of your problem right now.”

“Well, what is my problem, then?”

“Lack of trust in Me.” 

“What?? No!! I trust You completely, with all of our lives, and I tell You that on a regular basis!”

“Yes, you do say that, but if you truly believe it, then live it out by giving your worries and concerns over to Me each moment rather than trying to figure out the perfect child-raising formula and a fail-proof teaching strategy.  Stop stressing about getting the future completely figured out and instead use that energy to love your kids today in the best way you can, whether or not they respond the way they should or the way you want them to, and whether or not everything gets checked off of your to-do list for the day.  And leave the results up to Me.”

“I want to trust You to that level, I really do want to do that…but I don’t know how to live each day without having a plan, without considering the options, without aiming for a goal and strategizing how to get there!”

“Kris, none of those things are bad in and of themselves; I’ve created you to be a deep thinker.  But…”

“But what, Lord?”

“If the thinking and planning are causing you to become anxious and stressed out, then you’re not really trusting Me with the outcome.  So, just like your 4-year-old, don’t get so absorbed by the details of what’s to come that you get distracted from the current step of obedience I’ve asked you to take.  Trust that I have good plans for you and your family.”

So, here is my New Year’s Resolution:
Trust in the Lord with all your heart
And do not lean on your own understanding.
In all your ways acknowledge Him,
And He will make your paths straight. (Proverbs 3:5-6, NASB)

[I wrote this in January 2013, before starting this blog, so wanted to share it here for this New Year.]

Wednesday, December 18, 2013

palabras baratas



¿Alguna vez le has dicho a alguien: “Tenemos que hacer algo juntos pronto”, o: “Hablemos de nuevo la semana que viene”, y luego no hiciste el esfuerzo? ¿O algo como: “Ahora sí que me voy a poner en forma”, o: “Voy a dejar de comerme las uñas (u otro hábito nervioso)”, y después no pasó nada?  O: “Lo siento mucho, eso nunca volverá a ocurrir” y “Te prometo que voy a hacerlo mejor la próxima vez”, pero luego igual volvió a pasar o no lo hiciste mejor.  O, lo peor: “Te amo tanto”, sin hacer ninguna demostración posterior de amor real, aparte de esas palabras.

Todo lo anterior es tan fácil de decir. La lista de frases parecidas podría continuar eternamente.  La verdad es que no hay nada de malo en decir ninguna de esas frases específicas, pero todos sabemos que las palabras a veces pueden ser tan baratas, hasta llegar a no tener valor alguno.  Lo creas o no, no estoy escribiendo esto porque me siento frustrada con otras personas que no cumplen con lo que dicen que van a hacer.  No, esto es un auto-análisis total: yo misma he dicho muchas de las frases de arriba y luego no hice nada al respecto.  Y las sigo diciendo. Y al final, eso hace que esas declaraciones o promesas sean tan insignificantes como “bla bla bla”.

Sí, sé que nadie es perfecto, y que aveces podemos tener muy buenas intenciones pero que por alguna razón súper legítima no podamos cumplir con lo dicho.  Pero, al menos en mi caso, la mayoría de las veces es simplemente mucho más fácil decir que hacer. Es fácil tener la respuesta “correcta”, es fácil saber intelectualmente y emocionalmente lo que debo hacer, pero después no hacerlo.  Pueden haber muchos motivos: pereza, egoísmo, orgullo, falsa humildad, prioridades equivocadas, incapacidad de decir ‘no’....

Pero el tema es muy simple: está mal decir que haré algo que no pienso ni debo hacer y está mal no cumplir con las cosas que digo que haré y que debería hacer.  En ambos casos es ser hipócrita y engañosa.

¿Por qué menciono todo esto ahora?  ¡Porque la semana que viene celebramos la Navidad! Y la realidad es que la primera Navidad representa todo lo opuesto a las palabras baratas.  Dios dijo que amaba a las personas y que no quería que murieran separados de Él, ¡así que Él hizo algo al respecto! No se limitó a simplemente decir: “Qué terrible que tengan que pasar por dolor y luchas diarias”. Dios realmente se convirtió en un bebé humano, nació en medio del dolor y la pobreza, creció con luchas, amó a personas que lo odiaban y lo traicionaron, murió con muchísimo sufrimiento y dolor.  Les dijo a sus seguidores que se sirvieran los unos a los otros, así que se puso de rodillas y les lavó los pies como lo haría un esclavo.  Él les dijo que la verdadera demostración del amor es entregar la vida por los amigos, así que murió por ellos.  Jesús habló con claridad, porque ES muy importante contar la verdad.  Pero Él también vivió según esa verdad que contó verbalmente.  Él practicó lo que predicó. No hubo engaño ni hipocresía en Jesús.

Así que, ésta es la verdad: yo necesito ponerme en forma.  Y probablemente no debería decir tan a menudo cosas como: “Juntémonos pronto!” porque la realidad es que ahora mismo no tengo mucho tiempo libre, y eso está bien . Y necesito aprender de los errores del pasado y no seguir tropezándome con las mismas piedras. Y necesito crecer MUCHO en amor, gozo, paz, paciencia, amabilidad, bondad, fidelidad, mansedumbre y dominio propio. Y sobre todo tengo que dejar de solamente decir y empezar a hacer.

No puedo hacer este cambio de palabras baratas a acciones por mi propia cuenta. Pero, afortunadamente, ese Bebé que nació hace más de 2000 años no se quedó en el pesebre para siempre. Él creció en sabiduría, siempre dijo la verdad y actuó según ella, ¡y él vivió, murió y resucitó por medio el poder del Espíritu de Dios! Y lo más increíble es que este Jesús que siempre contó y vivió la verdad les prometió ese mismo Espíritu de poder a todos aquellos que creen en Él. Así que no, no puedo hacer estos cambios por mi cuenta.  ¡Pero sí que puedo a través del poder del Espíritu de Dios mismo!

Por lo tanto, ¡a por el 2014, un nuevo año para decir y hacer!  ¡Feliz Navidad y Feliz Año Nuevo a todos!

cheap words



Have you ever said something like: “Let’s hang out sometime soon”, or: “we should talk again next week”, and then not made the effort?  How about statements like: “I’m going to get in shape”, or: “I’m going to stop biting my nails (or other nervous habit)”, that then led to nothing?  Or: “I’m so sorry, that will never happen again” and “I promise I’ll do better next time”, but then it did happen again or you didn’t do better.  Or, to top it off: “I love you so much”, followed by no actual demonstration of love, besides those words. 

All of the above are so easy to say.  The list could go on and on and on...  There’s nothing wrong with saying any of those specific sentences, but we all know that words can sometimes be so cheap, even bordering on worthless.  Believe it or not, I’m not writing this because I’m frustrated with others not doing what they say they’re going to do.  No, this is a complete self-analysis:  I have said many of the above and then did nothing about it.  And I still do.  And in the end, that makes those statements/promises about as significant as “bla bla bla”. 

Yes, I know that nobody’s perfect, and that we can have genuine good intentions but that for a plethora of legitimate reasons we are unable to follow through.  But, at least in my case, most times it’s just so much easier to say than to do.  It’s easy to have the “right” answer, easy to know intellectually and emotionally what I should do, but then not do it.  The driving force could be anything from laziness, to selfishness, to pride, to false humility, to messed-up priorities, to an inability to say “no”….

But the point is simple: it’s wrong to say I’ll do things that I don’t mean to or shouldn’t do and it’s wrong to not follow through on things I say I will and should do.  In both cases, it is hypocritical and deceitful.

Why do I bring this up now?  Because next week we celebrate Christmas!  The first Christmas represents the total opposite of cheap words.  God said that He loved people and that He didn’t want them to die separated from Him, so He did something about it!  He didn’t just say, “What a bummer that you deal with pain and daily struggles”.  God actually became a physical baby, was born in pain and poverty, grew up with struggles, loved people who hated and betrayed him, died in excruciating suffering.  He told his followers to serve each other, so He got down on His knees and washed their feet just like a slave would.  He told them that the true demonstration of love is to give up one’s life for his friends, so He died for them.  Jesus spoke clearly, because it IS important to speak the truth.  But He also acted on it.  He practiced what He preached.  No deceit or hypocrisy in Jesus.  

So, here’s the truth:  I do need to get in shape.  I probably shouldn’t say as often as I do things like, “Let’s get together soon!” because the reality of life at this point is that I don’t have much free time, and that’s OK.  I do need to learn from past mistakes and not keep tripping over the same stones.  I do need to grow A LOT in love, joy, peace, patience, kindness, goodness, faithfulness, gentleness, and self-control.  And I mostly need to stop just saying, and start doing.

I can’t make this change from cheap words to actions on my own.  But, thankfully, that Baby born over 2000 years ago didn’t stay in the manger forever.  He grew in wisdom, He spoke the truth and acted on it, and He lived, died and rose again by the power of God’s Spirit!  And the most incredible thing is that this truth-telling Jesus promised that same Spirit of power to all of those who believe in Him.  So, no, I can’t make these changes on my own.  But I can through the power of the Spirit of God Himself! 

So, here’s to 2014, a new year of saying and doing!  Merry Christmas and Happy New Year!

Friday, October 18, 2013

¡adiós, norte de áfrica!


¡La Gran Mudanza ya está a menos de 48 horas!  Mi ausencia en el mundo de los blogs se puede explicar fácilmente (aunque seguramente no es necesaria una explicación), dado que en las últimas semanas tuvimos nuestro primer mercadillo en casa (como “venta de garaje” en los EE.UU.), salimos del apartamento en el que vivimos por más de 4 años, vinimos a quedarnos con mis padres durante 6 semanas, y empacamos catorce maletas de 23 kilos. Sí, son muchas maletas, pero teniendo en cuenta que contienen básicamente todas nuestras pertinencias materiales como familia, realmente no es tanto.

Sin embargo, es muy bueno por un lado estar en una etapa de “volver a lo básico” y la simplicidad que conlleva.  Claro que cuando lleguemos a Chile tendremos que comprar cosas básicas como muebles y electrodomésticos que obviamente necesitaremos para preparar nuestra casa.  Pero es divertido pensar en empezar de nuevo, ¡comenzando una nueva aventura!

Y me gustaría pensar en esto como un nuevo comienzo, no sólo en términos de muebles, sino más que eso en cuanto a la familia: el apoyo que le puedo mostrar a mi marido, los métodos que usaré para enseñar a nuestros hijos, las actividades que haremos todos juntos, o las formas en que yo personalmente usaré mi tiempo. No quiero simplemente " hacer" ciertas cosas porque son normales o fáciles de excusar como esposa, madre, ama de casa...

Tuve una muy buena experiencia de desafío personal hace un par de meses, en la que pasé 30 días desconectada de Facebook, blogs y otros sitios web (muchas veces divertidos, educativos, o inspiradores, pero no esenciales).  Esa decisión de desconectarme durante un mes me vino fenomenal, ya que dos días después de comenzar ese ayuno del Internet, mis padres nos preguntaron si nos gustaría ahorrar en alquiler nuestro último mes aquí y vivir con ellos. Así que, pasamos ese mes completo empacando y mudándonos antes de lo planificado originalmente, y fue muy bueno que yo ya me había comprometido a no pasar tiempo en el Internet y así no me estuve distrayendo con eso en medio de toda la locura de esos 30 días. 

Obviamente ya estoy conectada de nuevo, pero estoy haciendo un esfuerzo muy consciente de usar el tiempo de forma más sabia: evitando estar tan metida en lo que estoy leyendo en el Internet que no pueda escuchar a mis hijos o dejar que pasen largos ratos en cosas que realmente son secundarias cuando hay muchas otras cosas que podría y debería hacer. Otra vez, conectarse al Internet, revisar Facebook o leer blogs, no son cosas malas, pero pueden llegar a controlarme cuando de forma subconsciente hago que sean prioridades.

Sé que no hay que esperar hasta hacer una mudanza transatlántica para poder usar mejor el tiempo y la energía, y por el otro lado cruzando el océano no garantiza que de repente usaré de forma más sabia el tiempo tampoco (como también dije antes del mes de desconexión).  Pero estoy emocionada por las nuevas oportunidades de crecimiento que esta transición traerá, ¡sobre todo el poder educar en una casa con patio y espacio para jugar y aprender de formas prácticas!  No soy ingenua y sé que habrá muchos desafíos, pero confío en que será un buen cambio en este punto de nuestras vidas como pareja y como familia. Estoy muy emocionada de poder ver a mi marido en un trabajo nuevo en el que creo que le va a ir muy bien, y sé que Dios continuará bendiciendo a nuestra familia de maneras nuevas y divertidas. 

Así que, por ahora: Adiós, Norte de África…  ¡Próxima parada, Chile!

goodbye, north africa!


The Big Move is less than 48 hours away now!  My absence from the world of blogging can be easily explained (though explanations are probably unnecessary) by the fact that over the past few weeks we had our first ever “garage” sale, moved out of the apartment we lived in for over 4 years, moved in with my parents for 6 weeks, and packed up fourteen 50-lb suitcases.  Yes, that’s a lot of suitcases, but taking into account they contain basically every material item we own, after all of the selling and giving away and siphoning, it’s not a whole lot of stuff. 

It’s nice, though, in a lot of ways to be “down to the basics”.  When we get to Chile we will have to buy other new or used stuff, because there are basic necessities, such as furniture and appliances, that we will obviously need to set up house.  But it’s fun to think about starting over, starting fresh, beginning a new adventure!

I want to think about this as a new start, not just in terms of furniture, but more importantly in terms of family: the support I give my husband, the methods I’m using for teaching our kids, the activities we spend time doing together, or the ways in which I personally prioritize my use of time.  I don’t want to simply “do” certain things because they are normal or excusable as a wife, a mom, a homemaker... 

It was a very good exercise for me a couple of months ago to spend 30 days off of Facebook, blogs, and other non-essential (though fun, educational, inspiring sometimes!) websites.  That decision to disconnect for a month was very timely because two days after starting that Internet fast, my parents asked us if we’d like to save on rent for our last month here and move in with them.  We ended up spending that whole month on packing up and moving out earlier than originally planned, so it was providential to have already made a commitment to staying offline during that very busy 30-day period!  

I’m now obviously back online, but am making a very conscious effort to use my time much more wisely: avoiding becoming so engrossed in what I’m looking at or reading that I can’t hear my kids or spending long periods of time on things that are really secondary when there is so much more I could and should be doing.  Again, getting online, checking Facebook, reading blogs, are not bad things, but they can become controlling when I subconsciously make them priorities.

I know that correctly administering time and energy doesn’t need to wait for a transatlantic move, and on the flipped side, moving across the ocean doesn’t guarantee that I will all of the sudden use my time more wisely (as I also stated before my month offline).  But I am excited about the new, stretching opportunities that this transition will provide, especially in terms of homeschooling in a house with a yard and space to play and learn in hands-on ways!  I am not naïve about the challenges there will be, but am trusting that this will be a good change at this point in our lives as a couple and as a family.  I am very excited to see my husband in a new role where I believe he will thrive, and I know that God will continue blessing our family in fun, new ways. 

So, at least for now: Goodbye, North Africa…  Next stop, Chile!

Saturday, July 27, 2013

conexión desconectada



Confesión: No sé si te ha pasado alguna vez, pero hay días en los que me cuesta mucho desconectarme del ordenador.  Entre que me gusta ver las últimas noticias o leer artículos y blogs, buscar consejos sobre temas específicos relacionados con la familia, ver fotos y estados de amigos y familiares en Facebook, etc..., la verdad es que soy adicta a estar conectada e informada.

Aunque mi intención siempre es conectarme por sólo unos minutos para investigar o ver algo específico, lo de ‘unos minutos’ suele terminar siendo mucho más tiempo de lo que pretendía. Un blog me lleva a un artículo que me recuerda a algo más que quería revisar, después pienso ‘a ver si tal amiga puso nuevas fotos de su bebé’, y también ‘a ver como les fue a esos amigos con tal cosa que iban a hacer’, y termino leyendo otro blog o noticia… y de repente ha pasado toda la mañana o tarde y no terminé las tareas domésticas que tenía pendiente o los niños llevan mucho tiempo jugando sin supervisión involucrada o mil otras cosas que podría haber hecho y que no hice porque estaba ‘conectada’. 

Ahora, ninguna de las cosas que hago en el Internet es mala. Pero esa siempre ha sido la excusa: “¡No estoy realmente perdiendo el tiempo! Estoy manteniéndome en contacto con la gente y viendo lo que están haciendo o investigando algo importante o manteniéndome informada de las últimas noticias o buscando nuevas ideas para hacer cosas específicas con los niños…”. El problema es que la mayoría del tiempo, el asunto no es escoger algo malo en lugar de algo bueno, es escoger hacer algo bueno en lugar de algo mejor, escoger algo que podría estar bien pero en el momento equivocado o por demasiado tiempo.

 Me encanta buscar nuevos consejos, nueva información, nuevas cosas que animan o desafían, etc., y usarlos para vivir una vida plena como persona, esposa, madre, amiga, de la mejor forma que pueda.  Pero lo que ha estado sucediendo es que he pasado más tiempo acumulando información que realmente poniendo ese conocimiento en práctica.  Llevo ya varios meses viendo esta tendencia y en diferentes ocasiones le he confesado a mi marido que tengo que pasar menos tiempo en el Internet.  Cada vez, él me ha dado buenos consejos y me ha animado en mis esfuerzos por mejorar en esta área.  Pero aunque algunos días parece que estoy mejorando, otros días va mal la cosa.

¿Es el Internet el problema? ¿Tiene la culpa la tecnología por su capacidad de atraerme y hacer que me desconecte de lo que debería estar haciendo, de otras cosas que tienen mayor importancia en ese momento? No, por supuesto que no. El Internet y la tecnología en general han sido enormes bendiciones, ayudándonos como familia a mantenernos en contacto con amigos y familiares en todo el mundo, tener acceso rapidísimo a muchísima información súper práctica, ¡y entreteniéndonos de formas muy divertidas!

No, el problema soy yo: Ahora mismo me está costando mucho tener control propio en esta área.  Y no puedo seguir fingiendo que esta dinámica de simplemente pensar ‘hoy realmente trataré de pasar menos tiempo en el ordenador’ va a cambiar algo. Tengo que tomar una decisión más fuerte y que se pueda medir de alguna forma para realmente empezar a cambiar esta tendencia personal.  Porque sé que puedo dar más para mis hijos, mi marido, mi salud personal, pero estoy muy distraída ahora mismo y me está costando concentrarme en las cosas que realmente deberían de ser mis prioridades.

Por eso, he decidido que este mes de agosto será mi primer "Mes sin Internet": sin Facebook, sin el buscador de google, sin leer noticias, artículos, blogs… ¡Nada durante 31 días!

¿Creo que esto resolverá todos mis problemas? ¿O que quitará toda tentación posible que pueda hacer que ‘pierda el tiempo’? ¿O que causará que tenga un mes súper productivo, bien conectada a mi familia y a otras personas que me rodean?  No, seguirán habiendo problemas.  Siempre habrá nuevas tentaciones y maneras de perder el tiempo o malgastarlo.  Y ser productiva, estar atenta y estar conectada con los que me rodean seguirá siendo decisión mía cada día y en cada momento.  El Internet no me ha quitado la capacidad de decisión, pero no tener esa distracción personal durante un mes me ayudará mientras trato de re-enfocarme y volver a ordenar mis prioridades en la vida.

La vida es corta y no la quiero gastar eligiendo algo ‘bueno’ en lugar de lo ‘mejor’.

Así que, ¡me largo en unos días!  Nos vemos de nuevo por aquí en septiembre, ¡a no ser que te vea en persona durante este tiempo de desconexión!