Caigo mucho en el juego de hacer comparaciones, muchas veces subconscientemente:
comparo mi vida
con la de los demás, comparo mis hijos con otros niños, comparo el pasado con el presente o el futuro... Yo sé que no debería hacerlo, pero igual
lo hago aveces, o muchas veces. Y
la cosa es que la comparación sólo
conduce a la frustración, al orgullo,
a la preocupación..., realmente no
conduce a nada en lo cual valga la pena gastar el
tiempo.
Hay un dicho en inglés que se podría traducir como: “El campo de al lado siempre es más verde…”, que se refiere a la tendencia de no estar contentos con lo que tenemos…. Pero, ¿qué pasaría si yo tomara la decisión de no comparar el color de los campos? Porque, francamente, siempre habrá personas que tienen vidas más difíciles que la mía y otras personas con vidas más fáciles (o al menos aparentemente más fáciles), pero sinceramente, el punto no debería ser cuál es más o menos fácil. Yo no tengo que probarle nada a nadie, no se puede complacer a todo el mundo, siempre habrá más quehaceres de los que alcance cumplir durante el día, y siempre habrá muchas cosas en la vida que simplemente no puedo controlar. Y al comparar o tratar de alcanzar algún un estándar de ‘normalidad’ sólo me frustraré (y por tanto también afectará a mi marido y a nuestros hijos). Así que, lo que realmente debo hacer es sólo disfrutar de lo verde del ‘campo’ que se me ha regalado. Y honestamente, este campo es hermoso.
Me inspiran las personas que conozco que realmente están luchando con situaciones difíciles, y sin embargo deciden no quejarse, sino que se esfuerzan por ver la belleza de su propio campo, incluso en las luchas. Realmente han aprendido a contentarse, y es inspirador ver que no juegan a la comparación, sino que más bien disfrutan de cada etapa por lo que es: tratar a cada día como un regalo, a cada niño como único, y a cada desafío como una oportunidad para crecer.
De la misma forma, no me quiero perder lo verde de mi campo durante esta etapa por estar comparándolo con otro campo. Esta etapa, este tono específico de verde, sólo ocurrirá una vez en la vida. Puede que esté viviendo situaciones difíciles o frustrantes, pero las bendiciones pesan más que las luchas, las oportunidades para sonreír son más numerosas que las decepciones, y los momentos de alegría brillan más que los momentos de tristeza.
Así que, en lugar de intentar cumplir algunos de los quehaceres de mi lista interminable, ahora mismo voy a pasar un par de horas este sábado disfrutando de ver dibujos animados (monitos) acurrucada con mis tres pequeños amorcitos. ¡Porque el campo nunca ha estado tan verde, y estoy muy agradecida por lo que tengo! ¡La vida es buena porque Dios es bueno!
Hay un dicho en inglés que se podría traducir como: “El campo de al lado siempre es más verde…”, que se refiere a la tendencia de no estar contentos con lo que tenemos…. Pero, ¿qué pasaría si yo tomara la decisión de no comparar el color de los campos? Porque, francamente, siempre habrá personas que tienen vidas más difíciles que la mía y otras personas con vidas más fáciles (o al menos aparentemente más fáciles), pero sinceramente, el punto no debería ser cuál es más o menos fácil. Yo no tengo que probarle nada a nadie, no se puede complacer a todo el mundo, siempre habrá más quehaceres de los que alcance cumplir durante el día, y siempre habrá muchas cosas en la vida que simplemente no puedo controlar. Y al comparar o tratar de alcanzar algún un estándar de ‘normalidad’ sólo me frustraré (y por tanto también afectará a mi marido y a nuestros hijos). Así que, lo que realmente debo hacer es sólo disfrutar de lo verde del ‘campo’ que se me ha regalado. Y honestamente, este campo es hermoso.
Me inspiran las personas que conozco que realmente están luchando con situaciones difíciles, y sin embargo deciden no quejarse, sino que se esfuerzan por ver la belleza de su propio campo, incluso en las luchas. Realmente han aprendido a contentarse, y es inspirador ver que no juegan a la comparación, sino que más bien disfrutan de cada etapa por lo que es: tratar a cada día como un regalo, a cada niño como único, y a cada desafío como una oportunidad para crecer.
De la misma forma, no me quiero perder lo verde de mi campo durante esta etapa por estar comparándolo con otro campo. Esta etapa, este tono específico de verde, sólo ocurrirá una vez en la vida. Puede que esté viviendo situaciones difíciles o frustrantes, pero las bendiciones pesan más que las luchas, las oportunidades para sonreír son más numerosas que las decepciones, y los momentos de alegría brillan más que los momentos de tristeza.
Así que, en lugar de intentar cumplir algunos de los quehaceres de mi lista interminable, ahora mismo voy a pasar un par de horas este sábado disfrutando de ver dibujos animados (monitos) acurrucada con mis tres pequeños amorcitos. ¡Porque el campo nunca ha estado tan verde, y estoy muy agradecida por lo que tengo! ¡La vida es buena porque Dios es bueno!
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