Sunday, April 6, 2014

“¡… y sobreviví!” (así veo)


Voy a descargar un poco de frustración:

Estoy realmente cansada de escuchar las defensas de ciertos métodos (especialmente en relación con las decisiones de crianza de los hijos) que terminan con “¡... y yo sobreviví!” o “¡... y soy una persona exitosa y feliz!”  Aveces esas declaraciones de defensa son acerca de métodos y decisiones con los que estoy de acuerdo, mientras que otras veces no comparto ese punto de vista.  Pero no voy a entrar ahora en cuáles son mis opiniones específicas sobre la crianza de los niños. Tengo opiniones y convicciones fuertes, pero no son el punto ahora mismo.

El punto es que realmente creo que estos argumentos son demasiado superficiales y simplistas, pero los escucho y leo a menudo:

• “A mi me castigaban físicamente cuando era niño… / o por lo contrario / mis padres nunca me castigaron físicamente de pequeño... ¡y estoy muy bien!”
• “A mí me vacunaron de pequeño… / o / mis padres optaron por no vacunarme... y sobreviví.”
“Nunca fui al doctor cuando me enfermaba de niño… / o / me llevaban al doctor por cualquier dolencia... ¡y ahora tengo buena salud!”
“Fui educado en casa… / o / fui a la escuela pública… / o / fui a la escuela privada... ¡y triunfé en la universidad y ahora me va súper bien en el trabajo!”
• Etc., etc., etc.

Tu realidad ahora mismo como persona feliz, exitosa, y con buena salud no es necesariamente una prueba de que los métodos utilizados y las decisiones tomadas para ti o por ti eran buenos. Honestamente, ha habido muchas personas a lo largo de los siglos que han vivido experiencias de esclavitud, tortura, abuso, abandono, e incluso decisiones raras por parte de sus padres o ellos mismos... y que luego han podido superar eso y estar bien.  Muchos incluso dicen haber salido más fuertes por lo que vivieron.  Pero eso no quiere decir que los campos de concentración (obviamente como ejemplo muy extremo) serían una buena forma de elegir fortalecer el carácter de nuestros niños, por mucha gente que haya sobrevivido e incluso llegado a prosperar después de haber vivido esas situaciones horrendas.

Tuve un profesor rarísimo en 2º y 3º de primaria (básico) que paseaba por la clase mientras estábamos escribiendo en nuestros libros de texto, y de repente nos golpeaba con tiza en la cabeza.  Sin razón alguna.  Muchas veces no estaba siquiera corrigiendo malas conductas, simplemente era algo que le gustaba hacer (y de todas formas no es que golpear a un niño con tiza fuera un método de disciplina aceptable, bajo ninguna circunstancia). Y eso fue sólo una de las muchas cosas extrañas y repulsivas que hacía de repente ese profesor.  Él fue mi profesor principal durante dos años y sobreviví.  No tengo cicatrices permanentes causadas por esas experiencias, aunque sí en su momento les conté todo a mis padres, que obviamente les llevó a hablar directamente con él y asegurarse de que las cosas raras e inapropiadas se detuvieran.  Pero ¿adivinen qué? A pesar de que sobreviví y estoy bien ahora, no voy a estar buscando a un profesor de ese tipo para mis hijos ni tampoco implementaré ese tipo métodos en nuestra educación en casa.

Realmente creo que tenemos que diferenciar entre el buen desarrollo que se produce debido a ciertas experiencias, decisiones, métodos, etc., y el buen desarrollo que puede ocurrir a pesar de ellos. Por ejemplo, José les dijo a sus hermanos: “Vosotros pensasteis hacerme mal, pero Dios lo encaminó a bien. Él no dijo: “¡Gracias por vuestro abuso y abandono y odio hacia mí!”  Lo que hizo fue reconocer que Dios es más grande y más bueno que el peor mal que jamás habrá y que al final del día, Dios puede usar todo para nuestro bien.

En las decisiones que tomamos, especialmente en lo que tiene que ver con nuestros hijos, consideremos honestamente si nuestras experiencias (o las de nuestros padres o de cualquier otra persona que hemos escuchado) han sido una ayuda o un obstáculo para el crecimiento, el aprendizaje, el desarrollo, etc.  Y como ya se ha dicho, no dudo de que muchas experiencias que fueron impedimentos al principio podrían haber llevado finalmente al buen crecimiento debido al proceso de superar el obstáculo o la dificultad (física, emocional, social, etc.).  Pero creo que el mundo ya tiene bastantes obstáculos, mensajes contradictorios, injusticias y confusión de por sí, sin nosotros, los padres contribuir a ellos por tomar decisiones y hacer cosas de cierta manera con nuestros hijos simplemente porque alguien que conocemos lo hizo así y está muy bien.

Como padres y madres, realmente tenemos que analizar el por qué detrás de nuestras decisiones.  Recordemos de nuevo nuestra propia infancia y reconsideremos las cosas un poco más.  Preguntémosles a personas que admiramos e investiguemos profundamente el por qué de sus respuestas, en lugar de mirar sólo en la superficie.  Examinemos bien lo que la Biblia nos dice sobre el tema en particular (si es que dice algo específico), siempre teniendo en cuenta el resto de la Palabra y no sólo versículos aislados fuera de contexto.  Leamos los resultados de estudios de investigación corrientes para ver cuál es la opinión científica es sobre el tema, al mismo tiempo teniendo en cuenta que nuevos estudios están constantemente modificando la opinión científica del día, y que incluso los expertos siempre comienzan con sus propias ideologías y teorías (porque seamos realistas: nadie es 100% objetivo, ¡no importa cuán buenos son sus intenciones!).

Pero sobre todo, oremos mucho sobre cada decisión importante que tomamos para nuestros hijos: pidiéndole a Dios que quite cualquier cosa que esté obstruyendo nuestra vista, que corrija cualquier opinión que hayamos formado en base a malas experiencias o confusión o desinformación, y que nos llene de sabiduría, porque cada niño es único y el mundo que nos rodea está cambiando todos los días.  Lo que funcionó hace 20 años conmigo puede o no puede funcionar ahora con mi hijo y mis dos hijas en sus entornos actuales, pero no quiero dejarme llevar por lo que es la tendencia actual sólo porque los demás lo están haciendo.  ¡Mis hijos no son experimentos científicos!  Seamos lo suficientemente sabios como para no aceptar ciegamente la experiencia personal de otra persona como la respuesta, pero también seamos lo suficientemente humildes como para permitir que nuestras propias opiniones y convicciones “más que decididas” puedan cambiar si fuera necesario.

Tal vez después de toda la investigación, el análisis, el pensar, el orar y el considerar, lleguemos a las mismas conclusiones con las que empezamos toda la búsqueda.  Pero espero que así por lo menos se llegue a esas conclusiones porque realmente creemos y estamos convencidos de que son las mejores maneras de ayudar a nuestros niños a crecer y desarrollarse bien, y no sólo porque nosotros viv

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