Confesión: No sé si te ha pasado alguna vez, pero hay
días en los que me cuesta mucho desconectarme del ordenador. Entre que me gusta ver las últimas noticias o
leer artículos y blogs, buscar consejos sobre temas específicos relacionados
con la familia, ver fotos y estados de amigos y familiares en Facebook, etc...,
la verdad es que soy adicta a estar conectada e informada.
Aunque mi intención siempre es conectarme por sólo unos minutos para investigar o ver algo específico, lo de ‘unos minutos’ suele terminar siendo mucho más tiempo de lo que pretendía. Un blog me lleva a un artículo que me recuerda a algo más que quería revisar, después pienso ‘a ver si tal amiga puso nuevas fotos de su bebé’, y también ‘a ver como les fue a esos amigos con tal cosa que iban a hacer’, y termino leyendo otro blog o noticia… y de repente ha pasado toda la mañana o tarde y no terminé las tareas domésticas que tenía pendiente o los niños llevan mucho tiempo jugando sin supervisión involucrada o mil otras cosas que podría haber hecho y que no hice porque estaba ‘conectada’.
Ahora, ninguna de las cosas que hago en el Internet es mala. Pero esa siempre ha sido la excusa: “¡No estoy realmente perdiendo el tiempo! Estoy manteniéndome en contacto con la gente y viendo lo que están haciendo o investigando algo importante o manteniéndome informada de las últimas noticias o buscando nuevas ideas para hacer cosas específicas con los niños…”. El problema es que la mayoría del tiempo, el asunto no es escoger algo malo en lugar de algo bueno, es escoger hacer algo bueno en lugar de algo mejor, escoger algo que podría estar bien pero en el momento equivocado o por demasiado tiempo.
Aunque mi intención siempre es conectarme por sólo unos minutos para investigar o ver algo específico, lo de ‘unos minutos’ suele terminar siendo mucho más tiempo de lo que pretendía. Un blog me lleva a un artículo que me recuerda a algo más que quería revisar, después pienso ‘a ver si tal amiga puso nuevas fotos de su bebé’, y también ‘a ver como les fue a esos amigos con tal cosa que iban a hacer’, y termino leyendo otro blog o noticia… y de repente ha pasado toda la mañana o tarde y no terminé las tareas domésticas que tenía pendiente o los niños llevan mucho tiempo jugando sin supervisión involucrada o mil otras cosas que podría haber hecho y que no hice porque estaba ‘conectada’.
Ahora, ninguna de las cosas que hago en el Internet es mala. Pero esa siempre ha sido la excusa: “¡No estoy realmente perdiendo el tiempo! Estoy manteniéndome en contacto con la gente y viendo lo que están haciendo o investigando algo importante o manteniéndome informada de las últimas noticias o buscando nuevas ideas para hacer cosas específicas con los niños…”. El problema es que la mayoría del tiempo, el asunto no es escoger algo malo en lugar de algo bueno, es escoger hacer algo bueno en lugar de algo mejor, escoger algo que podría estar bien pero en el momento equivocado o por demasiado tiempo.
Me encanta buscar nuevos consejos, nueva información, nuevas cosas que animan o desafían, etc., y usarlos para vivir una vida plena como persona, esposa, madre, amiga, de la mejor forma que pueda. Pero lo que ha estado sucediendo es que he pasado más tiempo acumulando información que realmente poniendo ese conocimiento en práctica. Llevo ya varios meses viendo esta tendencia y en diferentes ocasiones le he confesado a mi marido que tengo que pasar menos tiempo en el Internet. Cada vez, él me ha dado buenos consejos y me ha animado en mis esfuerzos por mejorar en esta área. Pero aunque algunos días parece que estoy mejorando, otros días va mal la cosa.
¿Es el Internet el problema? ¿Tiene la culpa la tecnología por su capacidad de atraerme y hacer que me desconecte de lo que debería estar haciendo, de otras cosas que tienen mayor importancia en ese momento? No, por supuesto que no. El Internet y la tecnología en general han sido enormes bendiciones, ayudándonos como familia a mantenernos en contacto con amigos y familiares en todo el mundo, tener acceso rapidísimo a muchísima información súper práctica, ¡y entreteniéndonos de formas muy divertidas!
No, el problema soy yo: Ahora mismo me está costando mucho tener control propio en esta área. Y no puedo seguir fingiendo que esta dinámica de simplemente pensar ‘hoy realmente trataré de pasar menos tiempo en el ordenador’ va a cambiar algo. Tengo que tomar una decisión más fuerte y que se pueda medir de alguna forma para realmente empezar a cambiar esta tendencia personal. Porque sé que puedo dar más para mis hijos, mi marido, mi salud personal, pero estoy muy distraída ahora mismo y me está costando concentrarme en las cosas que realmente deberían de ser mis prioridades.
Por eso, he decidido que este mes de agosto será mi primer "Mes sin Internet": sin Facebook, sin el buscador de google, sin leer noticias, artículos, blogs… ¡Nada durante 31 días!
¿Creo que esto resolverá todos mis problemas? ¿O que quitará toda tentación posible que pueda hacer que ‘pierda el tiempo’? ¿O que causará que tenga un mes súper productivo, bien conectada a mi familia y a otras personas que me rodean? No, seguirán habiendo problemas. Siempre habrá nuevas tentaciones y maneras de perder el tiempo o malgastarlo. Y ser productiva, estar atenta y estar conectada con los que me rodean seguirá siendo decisión mía cada día y en cada momento. El Internet no me ha quitado la capacidad de decisión, pero no tener esa distracción personal durante un mes me ayudará mientras trato de re-enfocarme y volver a ordenar mis prioridades en la vida.
La vida es corta y no la quiero gastar eligiendo algo ‘bueno’ en lugar de lo ‘mejor’.
Así que, ¡me largo en unos días! Nos vemos de nuevo por aquí en septiembre, ¡a no ser que te vea en persona durante este tiempo de desconexión!